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Pasión y amor por tu negocio: factores clave del éxito

No existen soluciones “mágicas” para que un negocio sea exitoso, pero si de escoger se trata, la “pasión y química” que sentimos como emprendedores o empresarios hacia nuestro negocio son claves para llevarlo al éxito. Averigua como puedes reflejar esto en tus ganancias, y si es hora de “cambiar de aires”.


¿Qué le puede esperar a un matrimonio sin “química” entre ellos? Incompatibilidad de caracteres, enojo, pleitos, adulterio y casi siempre el divorcio.

De igual modo pasa en un negocio cuando el dueño o emprendedor no siente “pasión” por lo que hace, cuando ya no experimenta ese sentimiento de logro que va más allá del mero interés económico. Si esto sucede, es fácil comenzar a ver el negocio como una carga, lo cual hará que se le trate con descuido, afectando inevitablemente los resultados financieros.

La dinámica de enamoramiento de un negocio

Normalmente los emprendedores aman su negocio, es como un hijo al cual concibieron, vieron nacer, que cuidaron desde pequeño y por el cual se han esforzado, pasado desvelos, alegrías y tristezas. Les ha hecho sentir orgullosos si prospera y les hará sentir devastados si muere. Y esto va mucho más allá del simple interés monetario. No son mercenarios que hacen lo que hacen sólo por el dinero. Aunque puede pasar que un emprendedor se “desenamore” de su negocio, es poco común que ocurra.

Sin embargo esta dinámica de ver nacer, crecer y consolidar un negocio, a veces no se da cuando se hereda un negocio, cuando se adquiere mediante un traspaso, o cuando se compra e instala una franquicia. En estos casos el nuevo dueño recibe un negocio ya estructurado, quizá con un potencial económico interesante, pero con el cual no ha establecido ningún vínculo de apego como el del emprendedor que arranca desde cero. Ese vínculo de apego contribuye enormemente a reforzar en un nuevo emprendedor la innovación, el entusiasmo, la persistencia, la tolerancia al riesgo y a la frustración, así como su deseo de hacer crecer el negocio aunque deba “remar contra corriente” para alcanzar su visión.

Como asesor de negocios, he visto una y otra vez casos en los que el único factor evaluado por el nuevo dueño es “cuanto deja el negocio”, y pasado un poco de tiempo se pregunta: “¿y por qué no ha funcionado como yo esperaba?” Como entusiasta fanático de los refranes y de la sabiduría popular les respondo simplemente: “Al ojo del amo engorda el caballo”. Si el dueño no demuestra interés y entusiasmo por el negocio, ¿cómo espera que lo demuestren los empleados y, lo más importante, los clientes?, y sin clientes interesados y entusiasmados, ¿cómo espera tener buenos resultados financieros?

No digo que se deje de lado el aspecto económico, sólo digo que ese no debe ser el único factor a considerar. A menos que esté en el negocio de fusiones y adquisiciones de empresas que cotizan en bolsa (y ese es un contexto muy diferente al de una pequeña empresa o negocio). Si hace eso, comprobará de la peor manera que un negocio no es como una cuenta de ahorro en la que se deposita una cierta cantidad de dinero. Y, sin haber realizado el mínimo esfuerzo esfuerzo, mes con mes, el banco invariablemente nos regresará intereses.

Nuestro negocio debe tener la capacidad de apasionarnos, de inspirarnos a tratarlo con respeto y con amor, dedicándole tiempo y empeño, y en esa medida nos recompensará en lo económico. Esto es algo totalmente subjetivo, pero ocurre.

No sé usted, pero yo prefiero comprar y ser atendido en lugares donde me da la impresión de que las personas gustan de hacer lo que hacen.

¿Qué hacer si no hay “química” con el negocio?

Al igual que ocurre entre las personas, si no hay química entre usted y su negocio, no hay mucho que hacer. Si como pequeño empresario no está enamorado de su negocio, déjelo, así de simple. Suena duro, pero no desperdicie tiempo, dinero y esfuerzo en algo que no le gusta, que no le llena o que no va con usted. Mejor busque algo que si le apasione e invierta en ello. Le aseguro que se sorprenderá con los resultados.

Los negocios son fríos y demandan decisiones frías. Por ello, si le han heredado o traspasado un negocio y no siente “química” por él, mejor traspáselo cuanto antes, si no tendrá que hacerlo una vez que ya se haya desacreditado y obtendrá menos ganancias. Ahora que si le gusta y apasiona lo que hará, siga adelante, después de un periodo de aprendizaje lo más probable es que le vaya bien

César Iván Díaz Ingeniero Industrial y en Sistemas Organizacionales de la ULSA.

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